El hombre que firmó el destino de Alemania con una pluma temblorosa
La mañana del 30 de enero de 1933, en un despacho de la Cancillería del Reich, un anciano de manos cansadas y bigote blanco esperaba sentado tras un escritorio imponente. Tenía ochenta y cinco años, aproximadamente, y había sido mariscal de campo, héroe de la Primera Guerra Mundial, presidente de