La princesa que nunca existió y el desierto que la creyó viva
En medio de la pampa del Tamarugal, donde el suelo cruje bajo un sol que no perdona, cada 16 de julio decenas de miles de peregrinos avanzan hacia un pueblo diminuto llamado La Tirana. Danzan con máscaras de diablos, con trajes de lentejuelas que refractan la luz cegadora del norte