El hombre que financió un continente y murió sin nada
Era 1816 y la goleta avanzaba pesada hacia las costas de Venezuela, cargada no de oro saqueado ni de promesas vacías, sino de algo más concreto: fusiles, pólvora, imprentas, alimentos, y unos cientos de hombres dispuestos a morir por una causa que aún no tenía nombre claro. En la cubierta,